Mercados de Madrid - San Miguel y San Antón

Cuando los centros comerciales y los grandes supermercados empezaron a acaparar el monopolio de ventas, muchos de los antiguos mercados de Madrid se vieron afectados y prácticamente tuvieron que cerrar. Si bien de esto hace ya tiempo, ahora que la ciudad se ha insensibilizado con respecto a las compras y ya no hace falta más que un par de clicks en una web y fijar una fecha de entrega para poder comer los mercados se centran más en su estética para atraer clientes de una manera más turística que comercial.

 

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Y es que ahora se apunta a edificios con una estética moderna y novedosa, un sitio al que entrar aunque sea porque te llama la atención. Además, gracias a las múltiples actividades que ahora se llevan a cabo en los nuevos mercados, que van desde talleres a degustaciones de tapas exquisitas, animan a la gente a visitarlos ahora que el cinturón aprieta y hay que buscar precios más accesibles o una mejor calidad en productos.

El mercado más conocido de estos mercados es el Mercado de San Miguel , que se sitúa en la plaza de San Miguel, al lado de la Calle Mayor. Es uno de los mercados más antiguos de Madrid, a principios del siglo XX ya contaba con su rinconcito propio en la plaza. Desde entonces se ha ido ampliando hasta que se hizo con su propio edificio. Está considerado  Bien de Interés Cultural;precisamente por su antigüedad e historia. Suele estar hasta arriba al ser uno de los grandes referentes de la cocina madrileña. Los turistas van y vienen probando sus tapas gourmet y platos típicos con apariencia renovada.

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Mercado de San Miguel

El mejor ejemplo de la arquitectura del hierro en Madrid se encuentra en este mercado de 1916, que actualmente es todo un templo de la gastronomía, formado por un conjunto de 33 puestos de exquisitos productos y escogidas materias primas, tanto de venta como de restauración, y una cuidada decoración que hacen de él un elegante espacio de múltiples usos en pleno casco histórico.

Nombrado Bien de Interés Cultural, el Mercado de San Miguel es hoy uno de los espacios con más glamour de la ciudad y un punto de encuentro para gourmets. Los salazones de la tradicional La Casa del Bacalao, las carnes europeas de La Boucherie, la pasta fresca de Il Pastaio, los zumos Jugosa o los pasteles del Horno San Onofre son un ejemplo de las exquisiteces que se pueden encontrar en este histórico mercado, moderno en su contenido y paraíso de los gastrónomos, sin olvidar que es también un bullicioso y céntrico lugar donde tomar unas tapas.

En ese sentido, el mercado presenta una propuesta especial de ocio no sólo diurno sino también nocturno, ya que su hora de cierre se sitúa en la medianoche de domingo a miércoles y a las dos de la madrugada los viernes y los sábados, por lo que es habitual encontrarlo repleto de gente al anochecer, cuando terminan su jornada otros comercios y comienzan a abrir bares de copas y pubs. Para estos usos, en 'el San Miguel' encontramos vinotecas como Pinkleton & Wine y opciones diferentes como Ostras Sorlut, donde se puede tomar una ración del preciado molusco acompañado de una copa de champán francés.

Además de su función tradicional, representada en la venta de alimentos básicos en la cesta de la compra -la frutería La Flor, la tahona L'Artesa de Gallent o la pescadería Lonxanet son ejemplo de ello-, la oferta del Mercado de San Miguel se completa con comercios como la floristería Víctimas del Celuloide, pero sobre todo se amplía con la celebración de otro tipo de actividades que trascienden la gastronomía y se benefician de su carácter de sede singular dotada de una tecnología puntera. Desde conciertos hasta cursos, pasando por ruedas de prensa, presentaciones y fiestas, su agenda refleja la actividad de un centro vivo y una opción diferente en la oferta cultural y de ocio de la ciudad.

Mercado de San Anton

En pleno barrio de Chueca, este mercado es una caja de sorpresas que merece la pena visitar. El mercado consta de tres plantas. La primera de ellas está dedicada a la venta de producto perecedero y aquí es posible adquirir desde embutidos hasta hamburguesas de calidad o frutas y verduras variadas.

La segunda planta está compuesta por una taberna-vinoteca y diez puestos de show cooking / take away, en los que es posible degustar y llevarse a casa desde especialidades griegas hasta comida japonesa, marisco, dulces, batidos y zumos. Esta planta cuenta también con la Sala Trapezio, que acogerá diferentes iniciativas culturales.

En la tercera planta se ubica el restaurante La Cocina de San Antón donde se pueden comer los productos adquiridos previamente en los puestos de la primera planta, pero cocinados por un suplemento de cuatro euros. El restaurante ofrece un menú diario a mediodía y una amplia carta basada en productos frescos y naturales propios de temporada, con platos inspirados en la cocina tradicional española con algunos toques internacionales.

El Mercado de San Antón representa también a un nuevo modelo de mercado sostenible, en el que el lucernario central funciona como un enorme colector de energía fotovoltaica y el suelo es de basalto fundido, un material originalmente reutilizado. Dispone también de un sistema de recogida que reduce en un 80% el volumen de basura orgánica. El mercado tiene conexión wi-fi gratuita en todas sus plantas.

Recomendamos mucho la visita a ambos mercados

Tags: mercado san miguel mercado san anton mercados de madrid

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